sábado, 27 de septiembre de 2008

¡¡Aahh, vaaaaleee!!

O al menos es lo que dice N cada vez que le explico algo por enésima vez. Y algo no tan complicado como puede ser la Teoría de la Relatividad de Einstein no, era simplemente colorear. Pero es harto complicado explicarle a un niño, o niña, que tiene que convertir todo un espacio de color blanco a otro color. Yo pensaba que ya veníamos con eso de serie, pero se ve que no, que hay que adquirirlo posteriormente y por supuesto con ayuda de alguien mayor.
En fin, a lo que iba. Ya N se está destapando y se empieza a manifestar como una niña alegre, simpática, que como a todos los niños le gusta más el juego que comer y por supuesto le encanta ser el centro de atención. Ella poquito a poco va cogiendo la dinámica del colegio y por lo que se ve le gusta también aprender y hacer cosas.
El miércoles pasado, mami me trajo los libros de N y las dos, N y yo, muy ilusionadas los abrimos, yo más que ella porque así no tenía que sacar más fotocopias y podía empezar a trabajar en algo más sólido. Pero mientras los examinaba y se los enseñaba para hacerle ver que eran un regalo para ella, me iba dando cuenta que faltaba justo el cuadernillo de la primera unidad.
- ¡Ay N! me parece que no podemos trabajar con tus libros porque mira, tenemos los cuadernillos 2 y 3 pero nos falta el 1. ¿Ves? Dime los números. - le dije mientras le hacía las señas con mis dedos para que empezara a contar.
- 1, 2 y 3 – me contestó N, a su manera, porque esa es otra, hasta ahora la había oído hablar poco y habla un poco mal aún.
- ¿Y cuáles ves aquí? – le pregunté enseñándole los cuadernillos.
- El 2 y el 3.
- Entonces, ¿cuál falta? Cuenta otra vez…
- Falta el 1, ¿ves? 1, 2 y 3. El 1 no está – me dice contando con los dedos.
- ¡Muy bien N, tienes razón! Así que se lo tenemos que dar a mami para que se lo lleve a la librería y se lo cambien.
- ¿Mami? ¿”None” está mami?
- N, yo no te voy a decir dónde esta mami, tú sabes dónde está ¿verdad?
- Sí, está en casa.
- Bueno, pues ya sabes, ¿vas a volver a preguntarme?
- No, mami está en casa y luego viene.
- Sí, luego viene, cuando nos vayamos todos a casa tú también te vas.
- Vale.
Y en esto viene Y para que le explicara una cosa de matemáticas, un ejercicio de lo que le había explicado antes de sentarme con N a ver los libros. También vino A para que le explicara lo que tenía que hacer, porque en lo que yo me pongo a trabajar con N a los demás les pongo ejercicios para hacer: si estamos en hora de conocimiento les digo lo que tienen que leer, a las más grandes les digo que además tienen que tratar de subrayar lo que creen que es más importante y que creen que deben estudiarse, luego se los corrijo y les explico lo que han tenido bien y en lo que se han equivocado. A A le digo que copie lo que yo le subrayo previamente y que haga los ejercicios buscando “las pistas” en lo que ha copiado. Y a los dos de 2º los pongo a trabajar juntos, uno le lee al otro y se ayudan con las palabras que tienen más dificultades. Luego entre los dos hacen los ejercicios. A ayuda a R a hacer los ejercicios porque R es un niño que tiene un TGD (Trastorno General del Desarrollo) que ya explicaré lo que es. Y T y Y trabajan juntas, porque además de ser hermanas T está en 5º y Y en 4º, pero T tiene algunos problemas de razonamiento y de concentración pero Y es una niña que se concentra muy fácilmente y con una facilidad de entendimiento y razonamiento que pretendo ayude a su hermana. Nunca he visto a hermanas tan distintas, ni el día y la noche se diferencian tanto entre sí.
En fin, por dónde iba… le explicaba a Y un ejercicio y mientras oía un murmullo que pasado un rato no me había dado cuenta de él hasta que de repente no podía concentrarme y explicarle a Y todas sus dudas. Cuando me callé para ver quién estaba hablando me quedé de piedra:
- Porque claro, sólo tengo el 2 y el 3 y falta el 1, entonces hay que llevárselo a mami para que se lo cambien y ahora no puedo trabajar porque me falta el 1 y... - bla bla bla...
Me la quedé mirando en lo que procesaba y traducía en mi cabeza todo lo que estaba diciendo y al cabo de unos segundos que parecieron horas le dije...
- N, muchacha, me tienes loca de la cabeza, estate en silencio un ratito para yo poder terminar de explicarle a Y el ejercicio. Cruza los bracitos encima de la mesa así y espera que ya termino ¿vale?
Arruga la nariz, se echa para atrás e igualita que una vieja se ríe y dice...
- ¡Ja ja ja! Vale, yo espero - dijo cruzando los brazos como yo le había dicho.
Terminé con Y y al revisar de nuevo el material de N a ver qué podía hacer me di cuenta que en realidad no faltaba nada sino que le faltaba la portada del cuadernillo. Así que muy contenta se lo dije a N y ella se puso más contenta aún. Saqué el cuento que le toca con la unidad y se lo conté acompañado de los dibujos que venían. N prestaba mucha atención y contestaba correctamente a todas las preguntas que le hice sobre la lectura. Bueno, lo de correctamente...
- N, ¿Qué era lo que más le gustaba a los niños?
- Esto de aquí.
- Muy bien, eso es el baúl de los juguetes.
- Sí, el balú de los juguetes.
- No, balú no, baaaaúuuul - le dije exagerando el gesto de la boca al pronunciar.
- Baaaaaaa - lúuuuuuuu...
- ¡Jajajaja! Nooo, balú no, baaaaúuuuul.
- ¡Es que no me sale! Baaaaaa - lúuuuuuuu - dijo abriendo cada vez más la boca y exagerando aún más el gesto.
- ¡Jajajja! no importa N, poco a poco lo irás aprendiendo.
Seguimos trabajando y entonces llegó su primer trabajo sola. Le expliqué un pequeño ejercicio que tenía que hacer: seguir unos puntos y hacer líneas verticales con ceras de colores. Le dije que lo hiciera como me gusta a mí: despacio y bien.
- N, haz esto bien hecho ¿vale? lo haces despacio y...
- "Ben" - contestó mirando a la hoja y procesando la información.
- Cuando termines vienes a mi mesa y me lo traes.
No tardó ni dos minutos. Claro está, le faltaban cosas...
- N, te faltan todas estas - en realidad eran 5 líneas y había hecho sólo 1, eso sí, despacio y "ben".
- ¡Aaaaaahhh, vaaaaleeeee! - y se va moviendo el culillo cual oca para su sitio. A los dos minutos vuelve a enseñarme la nueva línea y otra vez lo mismo: "¡Aaaaaah vaaaleeee!" Y así hasta que terminó las 5 líneas.
- Ya, ¿ahora qué? - me dice plantándome la lámina encima de mi trabajo.
- Pues ahora tienes que colorear esta parte, pero bien hecho, no puedes dejar ningún espacio sin colorear - le dije señalando a un círculo que tenía que pintar. A los 2 segundos y con dos rayones hechos...
- Ya está, ¿ahora qué?
- No N, no puedes hacer las cosas así, tienes que hacerlo más despacio y sin correr porque entonces te va a salir mal, tienes que hacerlo despacito y bien.
- ¡Aaaaaaah vaaaaaleeee!
En fin, pensé, va a ser un duro trabajo, pero al menos ya no llora y le gusta venir al cole a trabajar. A ver cómo sigue la cosa...
Y con esto, vaaaaaale...

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